El transitorio y la reelección

6 Sep 2018

ENTÉRATE POP, PUERTO PLATA.- Recientemente un reconocidísimo jurista ha planteado que el presidente Danilo Medina puede aspirar, legítimamente, a presentar su candidatura presidencial (una vez más) para la contienda eleccionaria 2020-2024.


Para ello, dado que la Constitución proclamada el 13 de junio del 2015 es preclara al prohibir que el  presidente Medina pueda presentarse para el siguiente período, ni a ningún otro período, se ha recurrido a un ardid jurídico, a fines de “marear” a la población.


El Tribunal Constitucional ya ha juzgado que no se viola el derecho a la igualdad por establecer los límites que sean necesarios para el ejercicio de funciones públicas. El transitorio vigésimo de la Constitución vigente no es cierto que entre en tensión con el derecho de igualdad, instituido en el art. 39 de nuestra Carta Sustantiva; es un transitorio (clarísimo por demás) que resiste un test o examen de igualdad, en los términos establecidos por la jurisprudencia constitucional colombiana, de la cual ha hecho acopio nuestro Tribunal Constitucional.


El Presidente Danilo Medina no puede, bajo ningún esquema jurídico (y la ley se reputa moral), presentar su candidatura (comiéndose otra vez aquel tiburón podrido).


El transitorio vigésimo de la Constitución proclamada el 13 de junio del 2015, la que se modificó exclusivamente para atender caprichos reeleccionistas, taxativamente consagra que en el caso de que el Presidente de la República correspondiente al período constitucional 2012-2016 sea candidato al mismo cargo para el período constitucional 2016-2020 (como efectivamente ha ocurrido), no podrá presentarse para el siguiente período, ni a ningún otro período, así como tampoco a la Vicepresidencia de la República.
¿De qué discriminación, en el marc

o del derecho a la igualdad, es que se habla? ¿Será que “igualdad”, en un particular diccionario jurídico, significa aspirar a la Presidencia (una y otra vez) con la maquinaria del Estado activada a favor, en desconocimiento de las reglas que el soberano (el pueblo), mediante sus representantes en el Poder Legislativo han establecido?


¿Será una afirmación coyuntural (por circunstancias), o será una idea basada en principios, subvirtiendo la doctrina enarbolada por el más grande líder de multitudes, José Francisco Peña Gómez, un adversario de la reelección a carta cabal?


Decir que, sin cortapisas, el Presidente actual se puede volver a candidatear en el 2020 es un despropósito que no resiste una lectura jurídica.


En efecto, en términos llanos, ante el carácter categórico de la Constitución del 2015, prohibiendo la reelección en el escenario actual, se recurre al argumento de que existe “tensión” (antinomia o choque) entre el transitorio vigésimo de la Constitución y el derecho de igualdad que asiste al ciudadano Danilo Medina. Esto sería así, en el entendido de que otros presidentes anteriores, en similar contexto, no se han perjudicado por un similar precepto constitucional, que se supone que es a futuro, no de aplicación inmediata. Un absurdo.


La tensión entre preceptos jurídicos, se da entre principios (igualdad vs. derecho al trabajo; debido proceso vs. libertad de expresión, etc.), no entre “reglas”.


La idea es, hablando sin mayores tecnicismos, que las reglas se cumplen o no. Son normas que ordenan algo definitivamente. Se trata de mandatos categóricos. Por ejemplo, la prohibición absoluta a la tortura o, concretamente, la prohibición terminante a la reelección en un contexto determinado, que es el caso.


Por el contrario, los principios son normas que ordenan que algo sea realizado en la mayor medida posible, de acuerdo a las posibilidades fácticas y jurídicas. Por ello, los expertos han afirmado que los principios son mandatos de optimización.


En el caso de la reelección, por más que algún reputado jurista se emplee con su discurso técnico, no es cierto que exista un choque de principios o de derechos fundamentales.


En rigor, lo que hay es una “regla” y un derecho de igualdad sacado de contexto, porque ya el TC ha aclarado que no se quebranta la igualdad por establecer los límites que sean necesarios  para optar a cargos públicos (TC/0047/12, del 3 de octubre de 2012).


La no reelección en el contexto estudiado es un límite infranqueable, es la regla; y no cualquier regla, estamos hablando de un precepto constitucional.  


Hoy no se discute que la moral y el derecho son indisociables. Tanto es así, que en nuestro país la Constitución desarrolla toda una teoría de principios y valores. La ley se reputa moral. De ahí que, al margen del rigor jurídico, en el plano moral tampoco es sostenible la pretendida reelección.
El principal activo que puede exhibir un político es el peso de su palabra empeñada: la credibilidad. Esta la perfecta oportunidad para dejar que la dinámica de la democracia siga su curso, por el bien de todos.  


Me tomo el atrevimiento de como político intervenir en una discusión jurídica, ya que tenemos juristas opinando con argumentos políticos.


Y recuerdo sin ser abogado la famosa frase de Montesquieu: “Una cosa no es justa no porque sea ley, pero debe ser ley porque es justa”. En el año 2020, bajo la actual constitución, por mandato de la ley de leyes, y como un acto de justicia, es imposible la reelección presidencial.


Por Adolfo Pérez De León, Vicepresidente Nacional del PRM

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