Una carta a Génesis

27 Sep 2019

ENTÉRATE POP, OPINIÓN- En mi poco tiempo de lucha he aprendido que la política es la constante disputa por el sentido. Un instrumento necesario que sirve para promover y materializar un conjunto de ideas particulares que regularmente tienen una finalidad colectiva.

 En ese sentido, la política puede cohesionar diferentes criterios y formas de interpretar el mundo, sin embargo, también puede ser el albergue de grandes contradicciones, conflictos y discrepancias. Tengo el atrevimiento de responderte con esta carta Génesis, por un artículo que titulaste: “¿Por qué Gonzalo?” donde esbozabas tus razones por la cual apoyas al pre candidato presidencial Gonzalo Castillo.

 

 

 Después de varias horas pensando si era necesario responder y cuestionar tu apoyo totalmente legítimo a Gonzalo, la pregunta inicial pulula por toda mi mente hasta el momento, ¿por qué Gonzalo, Génesis? Hasta entonces me embargan un sinnúmero de recuerdos que me desplazan por el tiempo y espacio y me convocan en las aulas universitarias, lugar donde tuve el grato placer de conocerte. Entre jocosos chistes, carcajadas interminables y un camino plagado de sueños solíamos compartir ideas sobre cuál sería nuestro compromiso en un futuro para asumir las causas más justas y colectivas de nuestro país. 

Logramos construir desde abajo desde la Asociación de estudiantes de Derecho desde Edgar García hasta Shisel Gonell con la ayuda de cientos de amigos un espacio más incluyente y solidario para los estudiantes, pese a las diferencias con la dirección departamental.

 

Siempre con características inconmensurables e invaluables afrontaste todos los retos trazados hasta salir victoriosos.

 

Por eso siempre he dicho que eres una de las amigas más geniales y con mayor vocación para la política que conozco. Por eso, al momento de leer tu artículo sentí escalofríos. Un pavor indescriptible que no encontraba respuestas a tantas inquietudes.


Sabes bien que en mí tiempo en la universidad sufrí una transición en la forma de ver la política, los desafíos estudiantiles y los interminables debates con Edgar y Aníbal despertaron en mí un profundo interés por el progresismo y las causas colectivas. Desde entonces preferí ser a la zurda más que diestro. Aunque no te miento, en algún momento de mi vida sentí la imperiosa voluntad de cambiar las cosas desde el PLD. Una visión sesgada por la carencias de insumos y experiencias necesarias para entender la política y tener cierta conciencia histórica, me hicieron apoyar a un ex presidente de la República Dominicana que hoy bajo un fracaso en sus 3 gestiones presidenciales para solucionar los problemas básicos de los dominicanos pretende volver al poder.


Génesis, déjame decirte algo: Danilo Medina no es el mejor presidente que ha tenido la República Dominicana y escoger a Gonzalo implica continuar con una gestión nefasta que aun mantiene deudas pendientes con los dominicanos de a pié, los hijos de Machepa. Gonzalo Castillo solo es una reproducción de una clase política que debimos superar hace años. Un problema con tintes clásicos que no seduce, que no cala y que no convence.  Sólo es una alternancia que cuenta con el apoyo de un presidente que junto su adversario no son más que la vergüenza más grande que el partido de Bosch puede tener.


Gonzalo Castillo solo es la perpetuación de un sistema que rompió hace décadas un pacto social suscrito en 1963. Una clase dirigente que no está en la capacidad de entender y solucionar las expresiones de la gente. No hay esperanza alguna en que las cosas vayan a cambiar, porque si bien es cierto que el PLD ofrece una cara diferente con sangre nueva, su consciencia sigue atrapada en una dinámica vieja, arrugada y contraproducente para el futuro de las nuevas generaciones. En tu artículo mencionas que Gonzalo es parte del proyecto presidencial y por eso dará continuidad a lo que nunca se había hecho, es imposible sacar de mi cabeza la vinculación a Odebrecht, la acentuada desigualdad social en nuestro país, la constate dilapidación de los recursos públicos y los más bajos indicares en educación en toda la región.


El panorama luce sombrío y desolador. Estamos regresando a las composiciones sociales más primitivas. El sálvese quien pueda comienza a ser nuestro mayor recurso. Ellos son los depredadores, nosotros somos la presa. La burla del pírrico crecimiento económico que no va de conformidad con las exigencias de un proyecto de vida digno. La desigualdad en todos los sentidos hace que la violencia y la rebeldía sean acciones sociales justificadas. En el fondo de mi corazón estoy consciente que no quieres eso Génesis, ni para ti ni para tus descendientes. Esta no es la República que con tantos corazones ardientes alguna vez imaginamos. No es la clase política que necesita nuestra generación, ya pasó un ciclo que no cumplió. El PLD es un bastión de zombies comprometidos y ambiciosos de poder que sin capacidad de pensar siguen a los de arriba. 


Una vez lo intenté, Génesis. Quise cambiar las cosas desde dentro. Y para el asombro de los optimistas no pude y para el consuelo de los que todavía se mantienen pesimistas, no podrán. Yo sí confío en la sangre nueva, pero en aquella que como dice la filósofa argentina Isabel Rauber, entiende que el poder solo es posible construirlo desde abajo, porque desde arriba o los colaterales es imposible. Siempre queda un sedimento que germina para contaminarlo todo. No espero que cambies de opinión de la noche a la mañana. No creo que pueda tener tan fantástica magia de generar eso, pero si anhelo que apeles a la reflexión y quizás desde otra plataforma y espacio político podamos hacer Patria.

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